Tu sabes que todo comenzó al revés, por que tu lo comenzaste así. No quiero extenderme en palabras sobre nuestra historia por que no hay tanto que contar como para hacer una historia; el tiempo no jugó de mi parte aunque hubiese querido que así fuera. Pero la vida no es como uno quiere sino como es.
Al revés es como todo comenzó y debí saber que terminaría de la misma manera, pero aún ahora no soy diestro en las materias del desamor. Así que entré como me invitaste, como propusiste; primero te metiste en mi cama y luego en mi vida, para salir justamente en el mismo orden, primero de mi cama y luego de mi vida.
No estoy seguro si tengo sentimientos claros sobre esto, pero el único que tengo identificado es el de la sorpresa; una sorpresa generalizada por que fuiste tu, a pesar de todo y sabes por que te lo digo; por que caminaste con una seguridad que nunca he podido tener, por que pusiste las reglas y luego pateaste el tablero, por que cuando aún me estaba acostumbrando al calor de tu cuerpo solamente me quedaba la frialdad de tu ausencia. No reniego ni me arrepiento, doy gracias por todo lo que tu hiciste que yo no pude.
Ahora que ya no estas me han quedado uno que otro problema, como estas ganas inmensas de caminar hacia atrás, pensando que si cuando caminé de frente llegaste por detrás, quizás ahora que camino de espaldas llegues por delante, en el tiempo y del modo correcto; no se, conjuros que uno inventa para repetir los milagros, esos que solamente suceden una vez. También esta terrible compulsión por andar recogiendo esas notas caídas de canciones añejas que tu no deberías conocer y amabas; junto con los pedazos de tu risa que no pude retener, para meter todo a mi bolsita de recuerdos. Cosas de locura normal.
Y yo que pensaba que las no-historias no podían vivirse al revés.
Me desconecto.
Adeu…
