Archive for 30 abril 2010

AMANEZCO

abril 30, 2010

Amanezco en alas de metal

a la hora en que el rey quiebra el manto obscuro

con el frío que se cuela por mis poros

amanezco en distancia

con la ilusión de hacerla breve

mirando el horizonte desde el horizonte mismo

amanezco con ojos cansados, con cuerpo ido

con el vacío de quien no pertenece, en una cama extraña

solo.

Solo, con esta soledad compañera.

Amanezco sin querer amanecer, oponiéndome

buscando la noche, respirando estrellas

amanezco entre recuerdos que nunca fueron

en una realidad que no es la mía

con la esperanza de no volver, de no partir pero

siempre de llegar.

Amanezco en silencio, humilde, pobre

procurando no ser yo quien rompa la calma.

Amanezco por que amanece

por que soy parte del ciclo, por que yo giro

por que soy pasajero en espacio y tiempo

amanece por que yo también amanezco y declino

exploto e implosiono.

Amanezco y abro las manos

dejando que la vida fluya a través mio.

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LA SOLEDAD DEL GIRO

abril 3, 2010

Soy el único habitante de esta soledad; el habitante mas alegre en este triste reino de un solo habitante. Soy el mas rico en esta pobreza y el mas pobre en la abundancia de esta nada que todo lo llena. No es tu presencia lo que me falta, te tengo por siempre en el reflejo del espejo, ni tu olor inocuo, ni tu sabor vacío. No es tu ausencia la que me consume.

Dentro de estas paredes infinitas proyectadas contra el tiempo, giro y giro mientras grito todo lo que nunca pude callar, repitiéndolo como un mantra salvador, giro hasta el hartazgo; soy un derviche en giro eterno, un danzante de tijeras cortando sus cordones umbilicales, un equilibrista ebrio de su propia humanidad.

Mi vuelo es bajo y ausente. Mi ausencia es irrelevante. Mi irrelevancia es profunda. Mi profundidad es inexistente. Mi inexistencia es un hecho.

Y aun así, sigo siendo el habitante que aquí habita, el que siempre esta. Soy pues el guía turístico que no tiene a quien cultivar, el guardián de un tesoro que nadie quiere robar, el cantante sin voz que grita desde el fondo del bar por un trago mas. Que me dices, te ofreces para salvarme, soy candidato para tu rescate, merezco tu toque divino?

Camino por estas calles donde el sol no toca el suelo ni el aire fluye ni el agua corre, camino torpe con esta cojera que llevo en el alma que no puedo disimular ni con las muletas acostumbradas. Siempre con un pie en el aire y el otro en la tierra, con cada paso marcado por el tiempo/ritmo del metrónomo que esta instalado en mi cabeza, uno tras otro sin detenerse caminando en figuras que replican las constelaciones, con andanzas que me llevan a los limites de mi reino, solo para ver que los limites no limitan mi reino soledad.

Giro en soledad, contra-reloj y en soledad, contra el viento y en soledad, contra la corriente y en soledad. Giro y solamente giro. Maldito sea!

Mi reino de centavos lo regalo a quien lo quiera tomar, a quien lo quiera sufrir, a quien quiera calzarse estos zapatos de espinas; regalo esta tierra yerma, estos caminos laberínticos, este vacío omnipresente. Yo me ausentare de esta ausencia emprendiendo la retirada hacia el frente, con el valor de quien huye y le pondré el pecho a las balas de hojalata que dispare el enemigo que no se encuentra ni detrás del horizonte.

Y mientras la soledad se come mis giros, y mi trono vacío hace un ultimo reclamo; preparo lo inevitable ultimando detalles, con el cuidado de un joyero. Lo que sigue ya no importa, o al menos a mi no me importa, me quedare con aquello que quede en mis manos y en mi recuerdo, suficiente para comenzar.

Me desconecto.

Adeu…