Archive for 5 febrero 2010

AL REVES

febrero 5, 2010

Tu sabes que todo comenzó al revés, por que tu lo comenzaste así. No quiero extenderme en palabras sobre nuestra historia por que no hay tanto que contar como para hacer una historia; el tiempo no jugó de mi parte aunque hubiese querido que así fuera. Pero la vida no es como uno quiere sino como es.

Al revés es como todo comenzó y debí saber que terminaría de la misma manera, pero aún ahora no soy diestro en las materias del desamor. Así que entré como me invitaste, como propusiste; primero te metiste en mi cama y luego en mi vida, para salir justamente en el mismo orden, primero de mi cama y luego de mi vida.

No estoy seguro si tengo sentimientos claros sobre esto, pero el único que tengo identificado es el de la sorpresa; una sorpresa generalizada por que fuiste tu, a pesar de todo y sabes por que te lo digo; por que caminaste con una seguridad que nunca he podido tener, por que pusiste las reglas y luego pateaste el tablero, por que cuando aún me estaba acostumbrando al calor de tu cuerpo solamente me quedaba la frialdad de tu ausencia. No reniego ni me arrepiento, doy gracias por todo lo que tu hiciste que yo no pude.

Ahora que ya no estas me han quedado uno que otro problema, como estas ganas inmensas de caminar hacia atrás, pensando que si cuando caminé de frente llegaste por detrás, quizás ahora que camino de espaldas llegues por delante, en el tiempo y del modo correcto; no se, conjuros que uno inventa para repetir los milagros, esos que solamente suceden una vez. También esta terrible compulsión por andar recogiendo esas notas caídas de canciones añejas que tu no deberías conocer y amabas; junto con los pedazos de tu risa que no pude retener, para meter todo a mi bolsita de recuerdos. Cosas de locura normal.

Y yo que pensaba que las no-historias no podían vivirse al revés.

Me desconecto.

Adeu…

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CON OTROS OJOS

febrero 2, 2010

A veces uno tiene puesto otros ojos, y lo cotidiano se vuelve nuevo por eso; las miradas regulares y mediocres cambian por una que resalta lo que normalmente está escondido. Esto no me sucede a menudo, de hecho son pocas y quizás por eso me llaman la atención; lo suficiente como para escribir sobre eso.

Hace unos días yendo a la oficina, tome el camino de costumbre, el tantas veces recorrido, conocido hasta el hartazgo; y de la nada vi cosas que normalmente no veo; un loco que no estaba loco, unas mariposas volando sobre la calle Conquistadores, unas sonrisas cómplices entre una madre y su hija, unos ojos triste en una combi. Ya se que nada de esto es extraordinario, que locos calatos hay en todos lados, que mariposas (no, esto ya no es normal en esta ciudad), que las madres y las hijas son cómplices desde la panza y que todos los que viajan en combi tienen la vida triste; puede ser, pero era la luz con la que ellos resaltaban en la calle la que me sorprendió.

Parecía que estaban ahí para mi, para que yo y solamente yo los pueda ver, iluminados con sus reflectores personales, caminado perfectos por el escenario de la calle; me sorprendí y me conmoví tremendamente.

El loco que no estaba loco caminaba con sus pelos estilo rasta (esto lo adivine por el gorro que usaba) cargando una bolsa/maletín y se encontraba dando educadas lecciones de tránsito a un cretino de buen carro que se pensó mejor que el loco que no es loco; la cara del cretino era genial, sorpresa y vergüenza, esa llamada de atención amable y cortes con su respectivo jalón de orejas por quien quizás era el menos aparente para hacerlo.

Luego las mariposas, nada bello infinito, solamente esas sencillas mariposas de alas blancas, volando sobre la pista (en San Isidro!!), revoloteando con ese orden caótico que solo ellas entienden; quede hipnotizado por unos segundos, los que tardo el maldito de atrás en reventarme la bocina en el oído. Me quede pensando si era un símbolo de belleza o el anuncio de mi muerte: no se porque recordé a Mauricio Babilonia.

Sobre la madre y la hija no puedo decir mas que la belleza y felicidad que había en las miradas era suficiente, quizás amor en su mas puro estado, absolutamente puro y cristalino, sin una mácula, sin contaminación, sin un interés de por medio; unicamente unidas por la complicidad de alguna travesura. Esa mirada me hirió.

Y finalmente la mirada que bajaba triste desde la combi; esa mirada que es mezcla de tristeza, derrota, resignación, amargura y revancha; esa de quien se sabe derrotado y molido por esta vida moderna, donde cada sueño se convierte en mediata pesadilla y casi no queda espacio para la felicidad. Vi esos ojos y sabía que no eran mis ojos, que por suerte del destino me toco estar al otro lado del mostrador, no dueño pero si empleado. Lamente esos ojos tristes, por que me vieron y me evitaron, por que no podría quitarles las tristeza, por que sentí que a veces eran un reflejo de los míos.

A veces ver con otros ojos nos permite.

Me desconecto.

Adeu…