DE LA VERGÜENZA Y EL AMOR

Cada vez que siento que entiendo algo la vida me cachetea y me dice que no, que aquello que pensaba entendido no es mas que el punto de partida para descubrir muchas cosas que no entiendo y probablemente nunca entenderé. El amor es una de esas cosas.

El mundo se desgañita hablando del amor, miles de autores escriben sobre él, se hacen películas, se escriben canciones, se proclama por todos los medios y finalmente la religión la atesora como el punto mas alto al que un ser humano puede llegar. Nada mas falso, nada mas hipócrita, no hay mentira mas grande.

El amor es un concepto, que para la mayoría, en especial para aquellos que lo gritan hasta el hartazgo, está vacío, no es mas que una apariencia, un ropaje, una excusa. En la realidad, en el día común que poco se tolera y practica el amor; en el fondo al amor se le tiene miedo. Lo que todos los gritones y dogmáticos realmente buscan, como idea paradigmática, es el romance, la relación basada en el chicle globo, en la música cursi, en la pose sexy, en copas de plástico y vino barato.

Hace unas semanas tuve la suerte de participar en el matrimonio de un amigo muy querido, quien, en una decisión pensada y atribulada, deseaba unir su vida con la persona de su elección pero “inadecuada” según los estándares familiares y sociales [al menos de un grupo de la familia y sociedad]. Este amigo, que es una de las personas mas generosas y bondadosas que conozco, fue presa de la duda, de la angustia, del desgaste físico y emocional que proviene del hecho de estar partido en dos; en donde por un lado tu educación, presión social y las expectativas creadas se contraponen directamente y en encarnizadamente a lo que en determinado momento entiendes como “tu felicidad”.

Esta lucha de cerca de 3 años, ha sido desgastante, que lo ha consumido física y mentalmente; esa ruptura interna lo alejó de todo y de todos, se volvió un refugiado de si mismo, un escapista de su sombra, una penuria que respiraba con gravedad cada bocanada. Los efectos son visibles, la inmensidad del peso lo afectó; el desamor del que estuvo rodeado lo golpeó y la profundidad de la duda casi lo termina por quebrar. Que poco tolerantes somos a la hora de la hora, nuestros discursos se disuelven rápidamente cuando nos sentimos invadidos, nuestros ideales tan mentados se hunden pronto y nuestras mas profundas inconsecuencias aparecen raudas ante la presencia de lo diferente ante nuestros prejuicios.

Finalmente, logró vencer sus propios miedos, escondió las dudas, tomo decisiones valientes y se enfrentó a quien tuvo que hacerlo; regresó un poco a los amigos, buscaba la validación de su felicidad [inútil porque nosotros no podemos dársela por mas buenas intensiones que tuviésemos] pero igual se la dimos, lo abrazamos y le hablamos, lo acompañamos en su día y lo vimos ser feliz, por primera vez en mucho tiempo.

Nos leemos.

Adeu…

 

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Una respuesta to “DE LA VERGÜENZA Y EL AMOR”

  1. LH Says:

    El amor sin dificultad no es amor. O debo advertir, el romance sin dificultad no es buen romance. Las poses cursis y el chicle globo tienen tiempo definido de vida, el resto lo decidira cada persona, pero ay de aquellos que quieran vivir en el romance eterno! Los asaltara la duda, el temor, la alegria o la ansiedad, todas sensaciones validas para sentirse vivos. Diga lo que diga el resto.

    PD.Dejar un comentario es peor que pasar aduanas !

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