EN LA TIERRA DEL FUEGO vol. 2

Continuamos…

Una vez instalado en el Hotel, decidí hacerle caso al guía y aprovechar el buen día para navegar por el Canal Beagle, fue otra decisión correcta. Salí del hotel y a unas cuadras estaba el puerto, tomé no una embarcación de las mas grandes y modernas, unos catamaranes espectaculares, mas bien me fui por una embarcación mas pequeña, con menos gente (que es una constante en este viaje), una vez embarcado solo quedaba sentarse y disfrutar (otra constante en el viaje).

El día era precioso y preciso, seco, con sol, sin viento; que son las condiciones ideales para una buena navegación; y de pronto zarpamos para pasear por esta tierra suspendida en el horizonte. La vista no es otra cosa que “breathtaking”, uso este vocablo inglés porque es lo que mas se acerca a lo que quiero decir; unas aguas de un azul profundo, montañas a lo lejos pintadas de blanco en sus alturas, el viento duro rozando la piel, congelando todo, algunas aves desafiando la naturaleza.

Se que el tema se lee sencillo, que quizás debería ser algo mas glamoroso, y quizás debería, pero no lo es y lo agradezco; es probable que el hecho de estar tan lejos, tan al sur, tan solo, tan hambriento de tranquilidad y tiempo, hace que uno se sienta sobrepasado por todo lo que lo rodea y dispuesto a reconocer nuestra temporalidad y pequeñez.

Paseamos y paramos por unos islotes llenos de Cormoranes y Lobos de Mar, de la poca fauna que puede vivir en este lugar, para luego seguir navegando hasta llegar al Faro del Fin del Mundo, que no es otra cosa que lo que su nombre indica. Durante dos horas navegamos por este paso que une el Atlántico con el Pacífico; tuvimos una breve pausa al detenernos en una pequeña isla que tenía algunos vestigios de los antiguos habitantes de esa zona, los Yamanas; pueblo extraño, hoy extinto (así como los Onas) quienes a pesar de las bajas temperaturas vivían desnudos y nadaban por estas aguas; ya contaré mas de ellos, porque resultan fascinantes.

Durante el viaje, me gane una banderita argentina con el compromiso de tomarme una foto, con ella, en algún lugar de mi país y enviárselos a los chicos del paseo en bote para su collage. Cosa que espero cumplir pronto.

Regresamos al puerto, y aun emocionado por el paseo, me fui a caminar por la ciudad de Ushuaia.

Luego continuo, con la última entrega de esta parte del viaje.

Me desconecto.

Adeu…

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3 comentarios to “EN LA TIERRA DEL FUEGO vol. 2”

  1. luckitas2009uckitas Says:

    Uf, la verdad, q me haces tener ganas de ir a conocer Tierra del Fuego. No se si da el clima para ir en carpa (camping) aunque sea en verano, pero por lo que describís, dan ganas de estar ahi ya…!
    Que la sigas disfrutando…!

  2. Elmo Nofeo Says:

    Cuando escucho hablar de la Tierra de Fuego instintivamente pienso en Brasil, ¿porqué ese nombre para un lugar tan frio?

    • peregrinoinmovil Says:

      Tengo la respuesta, los oriundos, el pueblo Yamana, pasaba la mayor parte de su vida subido en sus botes y en ellos llevaban pequeñas fogatas que luego eran utilizadas para cuando bajaban a tierra. Los primeros exploradores del Canal del Beagle, tierra natural de los Yamanas, vieron las fogatas por toda la costa e islas, de ahi el nombre. Que tal? Se nota que presté atención.

      Nos leemos.

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