UNA NOCHE EN TRUJILLO vol.1

Durante una época de mi vida, hace varios años ya y por motivos que no vienen al caso empecé a viajar con cierta regularidad a la ciudad de Trujillo; con esos viajes llegué a tomarle un cariño especial, conocí personas y lugares que han quedado en mi memoria como recuerdos gratos; pero ese bienestar que siempre sentí en esa ciudad comenzó en el primer viaje, cuando di mis primeros pasos en esa ciudad.

A ese primer viaje había ido con un gran amigo, para estos efectos LT; llegamos el viernes por la mañana a la ciudad conociendo poco de la ciudad y de las personas, al menos yo; así que lo primero que hicimos, una vez acomodados, fue salir a recorrer el terreno; en esa época Trujillo era una ciudad venidad a menos; no obstante ello, tenía un encanto particular. Bueno, dimos unas vueltas por el centro, caminamos por sus calles y nos metimos en los locales para curiosear, durante la tarde partimos para Las Delicias, que es un balneario que se encuentra muy cerca de la ciudad.

Llegamos, dimos unas vueltas por la playa, tratamos de ubicarnos y LT de recordar algunas impresiones de su niñez; mientras caminábamos, aún era la tarde, encontramos un letrero que decía Pub MMMM, y dijimos vamos a entrar como quien se toma unas chelas para el calor, cosa que efectivamente hicimos. El Pub quedaba al final de la calle principal doblando a la mano derecha, con una preciosa vista al mar, entramos pero no atendian, solamente estaba la dueña del Pub, la gran Rossina, quien nos dijo que no abrían sino hasta dentro de unas horas, a lo cual LT amablemente replicó, que no sería prudente dejar a dos viajeros sedientos abandonados a su suerte, cosa que le causó risa a Rossina y tuvo como consecuencia inmediata que se abrieran las primeras dos chelas de lo que sería una larga, larga noche.

Nos sentamos los dos solos en un mesa al costado de una baranda de madera lo cual nos permitía ver sin problemas la playa y el mar; la conversación fluía de manera tranquila, los temas eran diversos, lo único importante era que no teníamos nada mas que hacer que sentarnos y disfrutar, Rossina tuvo la buena dicha de colocar música que acompañe a nuestra conversación; luego de pedir el segundo par de chelas ella se nos acercó para conversar, señalando que lo que estaba haciendo lo podía hacer mas tarde y que finalmente en un rato vendrían unas amigas suyas; así que en unos cuantos minutos no solamente estábamos tomándonos unas chelas sino que además las estábamos compartiendo con la dueña del local.

La tarde se fue convirtiendo en noche, las 4 chelas iniciales aumentaron a 6 y las personas sentadas a la mesa se incrementaron de 3 a 5, ya que las amigas de Rossina  efectivamente llegaron y rápidamente se acomodaron en nuestra mesa luego de una muy breve, pero cordial, presentación.

Me resulta increible pensar como es posible que existan momentos en que personas que no se conocen puedan congraciar de manera tan inmediata, con una facilidad que desafía amistades mas antiguas y con un sentimiento de unidad que permanece en cada uno pasado el tiempo, quizás en el recuerdo que de alguna manera uno intuye que esta creando.

Con el nacimiento de la noche las cosas se pusieron mas mágicas por decirlo de alguna manera, pero eso viene en el vol. 2.

Me desconecto.

Adeu…

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6 comentarios to “UNA NOCHE EN TRUJILLO vol.1”

  1. Yanina Says:

    las cosas mas maravillosas no se pueden comprar con todo el oro del mundo, que venga la 2da parte!!

  2. Schatz67 Says:

    Peregrincho,
    En las epocas en las que vivia a mil habia momentos como los que comentas que eran sencillamente magicos. Instantes de extasis que tuve la suerte de reconocer y a los que no deben de buscarsele explicaciones sesudas o logicas;es tiempo maravilloso que aunque escaso justifica los males ratos que debemos atravesar a diario.

    Cuando el licor sirve para acortar distancias en vez de ahondarlas siempre es bienvenido, ojala todos tuviesen la misma capacidad de asimilarlo asi.

    Esperemos la 2da parte, algo me dice que van a terminar el en Hostal Huanchaco,donde despues del polvo te ofrecen un paco.

    Un abrazo

    Schatz

  3. Petisita Says:

    jajajajja, ay schatz, las cosas que te dice…hotel Huanchaco….
    Esos momentos de los que hablas de “dolce fare niente” son los mejores, para mi, ese nivel de extasis solo es alcanzable en un lugar de playa, dormir y amanecer con el sonido del mar. Disfruta tus vacaciones Pere.

  4. Iván Says:

    Oh! A mí tb me ha pasado (eso de conocer personas re divinas con las cuales he hecho amistad al instante)… waiting for the next part. Be back soon!

  5. Jose Cronopio Says:

    Que bacan es poder pasar el tiempo sin tener nada que hacer…y mas aun si es con amigos (nuevos o antiguos), con una buena conversa, con solcito y vista al mar. y chelas, pa rematar.
    Se espera la 2da parte (sin censura, por favor).
    JC

  6. Dragón del 96 Says:

    Pues en el norte la vida es mas sabrosa, en especial cuando hay buena compañía y mucho trago por venir… algo que se repite mucho dia a dia. Y mas intenso, los fines de semana…

    Slaudos.

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