Estiró la mano y sintió el frío contacto, la sujetó fuerte esperando que permaneciera segura entre sus manos; cuanto cariño depositado en ese agarre.
No era calma lo que sentía, no era paz, era mas bien el vació inmenso de quien ya se sabe ido.
Estaba ahí sentado en la cama, con los pies descalzos apoyados en el frio suelo de su habitación; ya no quiería mas, todo quedaba corto y tardío, no le alcanzaba nada y le venía sobrando todo.
Vacío con el alma yerma eso es todo; que gracioso, el vacío lo llena todo.
Miró hacia el frente buscando un punto de referencia, sus ojos se movían intranquilos sobre sus propios ejes, era un movimiento que podía causar risa; acaricio una vez mas aquello que entre sus manos atesoraba y pudo comprobar que el calor había llegado.
El cajón repleto de medios sueños, de ilusiones ilusas, de milagros de plástico; ya no mas, eso era todo, ya no mas.
Como encontrar las fuerzas necesarias para seguir, tenía tanto que decir, su interior se encontraba burbujeante de opiniones, de palabras, de frases que se quedo callado; se arrepentía de las veces que en que no habló, si tan solo se hubiese expresado en los momentos que debió, si tan solo la hubiese mirado directo; ahora se cuestionaba tanto; pero seguía ahí, sentado sobre la cama con los pies descalzos en el suelo.
La desazón se paseaba libremente por su alma, su corazón era presa de una trampa para osos y sus lágrimas lo iban desangrando lentamente mientras caían sobre sus muslos.
Levanto la mano, ajusto el empuñe, imprimió seguridad en el movimiento, quizás la única vez que lo hizo, la apoyo con suavidad bajo su mentón como queriendo descansar/refugiarse en ella, cerro sus ojos desorbitados que nunca encontraron punto de referencia, encomendó su alma a la concha de su madre y jaló.
Negro, negrura, negritud; soledad, distancia, calma; todo se decidió de manera tan sencilla en una fracción de segundo, en una fracción de su vida, por una vez tuvo el valor y mejoró, que ironía pensar que al final todo mejoró.
El estallido se sintió por toda la cuadra, nadie se asusto, nadie se movio, uno que otro levanto los ojos y pensó, ” otra vez, que fechas de mierda “.
