Tengo la maldita costumbre de pasar problemas médicos de cierta gravedad cuando estoy de viaje, no creo que lo recuerden pero alguna vez fui operado de emergencia en Santiago de Chile y digamos que de ahí para abajo; pero ahora que estoy en Caracas casi 3 años después de mi primer arribo, y vuelvo a pasar por un tema médico en realidad por uno odontológico, el cual ha hecho casi miserable mi estadía en este país.
Llegue hace casi una semana y durante el segundo día una pequeña molestia empezó en una de mis muelitas, como de costumbre no le di mayor importancia, pero al segundo día el dolor subió un poquito mas y yo un previsor de esos me compre un analgésico para bajar el dolor, el resultado fue nulo tan nulo que al día siguiente tuve que buscar un odontólogo; el mismo, en realidad la misma que encontré gracias a una de las personas de la oficina (no Jano, no se parece a tu odontóloga); el tema es que me hizo una cura provisional, que no dio resultado.
Tanto no dio resultado que la siguiente noche la pasé en vela, no dormí absolutamente nada y la cantidad industrial de analgésicos que tomé no sirvieron para nada, el dolor fue intenso toda la maldita noche, no paré de caminar por el cuarto del hotel en toda esa madrugada esperando caer rendido de cansancio para poder dormir un rato; a las 7 am llamé a la odontóloga quien gentilmente me atendió a las 9 am del día sábado (dos horas mas de insoportable dolor); me hizo otra curación provisional, en un procedimiento que duró mas de dos horas; salí aliviado y de buen humor, que no duró mucho ya que en la noche empecé nuevamente con los dolores molares.
Como a las 10 de la noche llamé a mi ángel odontológico, quien me cambió el analgésico por uno mas potente; no dio resultado, así que propuso un tema fuera de protocolo, utilizar una aguja para sacarme la curación provisional y dejar que los gases escapen y de esa manera terminar con el dolor; y eso fue lo que hice.
Pedí una aguja en el hotel, la esterilicé con un fósforo, luego de eso procedía a ponerme delante de un espejo en el baño, abrir la boca y hurgar en mi diente hasta sacar la tapa de resina y el algodón que estaban colocados en mi diente; no puedo negar que me sentí Rambo curándome mis heridas a lo cavernícola; luego de una hora de romper, hincar, jalar y apalancar, logré mi objetivo y pude sacar todas las trabas para liberar mis dolores molares; si señores, este cobarde ciudadano del mundo tuvo que practicarse una semi cirugía para poder pasar la noche de manera tranquila.
Hoy domingo no tengo dolor, pero tengo un forado en la muela, el mismo que será tapado el día de mañana en la mañana de manera temporal, nuevamente, espero que esta vez mi diente se calme en la medida que los antibióticos hagan su trabajo; en todo caso igual tengo que esperar hasta el jueves que recién emprendo el viaje de regreso a mi gris Lima; evidentemente ya contacté con mi dentista en Lima para continuar con el procedimiento adecuado.
Me desconecto.
Adeu…
