Hay algunas cosas que se aprenden de la manera mas dura, o bueno no dura pero si como si fueran dolorosos raspones, como cuando uno juega su partido en la esquina y al tratar de hacer una llevadita te meten cabe y zas! caes contra el negro asfalto; esas lecciones, y otras, creo que permanecen en el tiempo.
A que viene todo esto, bueno pues pasaré a desarrollar la idea; el día de hoy estaba conversando con una persona en la oficina y me dijo que el fin de semana había ido a un casino y por cosas del azar logró hacer que el destino, mejor dicho una maquinita infernal, le entregara 800 soles como premio; acto seguido me preguntó si yo iba a los casinos y mi respuesta inmediata fue que no, que yo no apuesto y que de hecho no voy a los casinos a menos que sea para acompañar (y mirar) a otra persona a jugar. Esa conversación me llevó a pensar en el por que no apuesto y acto seguido inmediato me empezó un dolor en las piernas como el producido por un raspón de asfalto.
Cuando era yo un jovén puber, mi padre, siguiendo algún consejo poco saludable para mis intereses personales de joven callejero, quizó darme “quality time” y compartir actividades conmigo (claro sin previa consulta con esta parte de la ecuación). Para ello planeó una salida un día sábado cualquiera, llegado el día de marras, mi progenitor (ser humano de tremenda bondad pero despistado en muchas materias prácticas) no tuvo mejor idea que decirme para ir a apostar al hipódromo (situación que no logro entender dada mi corta edad), a lo que yo accedí (claro, como si hubiese existido otra posibilidad), así que sin muchas ganas de mi parte fuimos.
Al acercarnos a dicho local, tuve a mal preguntarle a mi papá si él sabía como apostar o jugar (ya previendo los tremendos despistes siempre sustentados en su inagotable buena voluntad) y su respuesta rápida y honesta fue que no, que había ido una vez al hipódromo hacía como 30 años de la mano de un tio que debía llevar 29 años de muerto; así, con esas armas nos enfrentamos con el mundo del turf. Entrando, por única vez, a la zona de apuestas le preguntamos a un caballero, con cara de antiguo, como era el “temita” y en 5 minutos nos dió una calse express de trifecta, cuatrifecta, placé y demás comobinaciones, que lo único que dejaron fue una tremenda mueca de confusión en nuestras caras, pero aún así, mi padre, valiente él, decidió arriesgar el monto guardado en su billetera en pos de conseguir una mejor relación con su hijo, es decir yo (hasta hoy agradezco el gesto).
Huelga decir que perdimos todo, y cuando digo todo es todo lo que mi padre traía en la billetera, y ustedes dirán bueno no es tan grave, si lo es si consideras que en el monto perdido estaba aquello que nos iba a servir para comprar todos los alimentos correspondientes al fin de semana y además en esa época aún no llegaba Ramón (para quienes no saben quien es les diré que fue el primer cajero automático del país); es decir, mi familia no tendría que comer gracias a las ganas de mi padre de tener mas cerca a su hijo
Las consecuencias fueron malas y buenas, por que todo tiene dos caras; las malas, fueron la pelea de mi madre con mi padre por ser tan tarado de apostar todo en algo que no sabe como funciona y la verguenza de ir a la casa de mis abuelos para que le presté dinero y tener que dar las explicaciones del caso; las buenas es que nunca mas aposté en mi vida y la cercanía que efectivamente logró mi padre en nuestra relación.
Me desconecto.
Adeu…
Mayo 26, 2008 a las 1:33 pm |
Yo detesto esos lugares, en verdad cualquier de esos sitios donde la gente apuesta y se desconectan del mundo gastando todo lo que tienen me da escalofríos…
que pena lo de tu papi, al menos la lección está aprendida
un bso
Mayo 26, 2008 a las 4:07 pm |
bonita historia. Una locura apostarlo todo, pero la intención era la mejor del mundo. grande tu padre
Mayo 26, 2008 a las 5:29 pm |
Mi papá se ganó la polla una vez, $30,000 cocos.
Lo único que queda de eso es un televisor.
Mayo 26, 2008 a las 6:03 pm |
Eso si que fue el mejor quality time que te pudo dar..estuviste con el y aprendiste con el error de tu papa que apostar no era bueno. Y que bueno que le reconozcas la buena intencion que tuvo en medio de todo.
Mayo 26, 2008 a las 8:54 pm |
Peregrino así nunca vas a ganar nada,
en algún momento tienes que apostar algo,
por lo menos apuesta en el amor.
Saludos.
Mayo 26, 2008 a las 9:32 pm |
loable el esfuerzo de tu padre, de eso no hay duda
al menos te sirvió de ejemplo para no apostar
Mayo 26, 2008 a las 9:51 pm |
Oh, que lindo tu pa por haber hecho algo así para estar contigo. Yo lo apreciaría un egg.
Mayo 26, 2008 a las 10:53 pm |
Mi abuelo gano la polla dos veces y la loteria una! Dicen que la suerte se hereda…. sera que se salta una generacion tambien???
Mayo 27, 2008 a las 6:01 am |
Peregrino, tu historia me recuerda la de mi familia, uno de cuyos numerosos lemas era: “Porfiar, pero no apostar”. Principio que he seguido a rajatabla desde entonces. No parezco correr peligro aun donde todo el mundo jugara a mi alrededor, como en cualquier bar de mi España.
Un saludo muy cordial.
Mayo 27, 2008 a las 9:55 am |
Pues menuda historia y bueno al menos las consecuencias fueron d lo mas favorables para ti no?
Mayo 27, 2008 a las 12:08 pm |
A mi me encanta el tragamonedas; no como vicio sino como diversión; iba y algunas veces ganaba… hasta que me enamoré de alguien que detesta las apuestas… y definitivamente… el que salió ganando fue él!!! bueno perdí la diversión del juego pero GANE a alguien maravilloso!!!
Mayo 27, 2008 a las 2:42 pm |
Me gustan las apuestas, pero aquellas apuestas donde sea yo quien participe. Invertir dinero en una apuesta donde sea un máquina “programada” le dé la gana de soltar lo que quiera me parece aburrido o donde un cuadrúpedo tenga que correr tanto para ganar donde yo no tenga ni puta idea si lo han alimentado bien, pues de ademas de absuro me parece inhumano.
Participar de un acto donde hay apuesta de por medio me hace sentir la adrenalina necesaria para saber hasta donde soy capaz de llegar y eso sin duda no siempre tiene que ver con el dinero.
Y la ventaja es que no siempre la repites; la vida te da imnumereables situaciones diferentes para variar y apostarte a tí mismo.
Mayo 27, 2008 a las 2:53 pm |
Pucha, todo lo que quería comentar ya lo comentaron. Solo diré…
Como hago para poner mi avatar en mi comentario y no ese dibujo morado que sale con mi nombre?
No me gusta la ludopatía o cualquier tipo de apuesta en cualquier forma, no solo porque siempre pierdo (aunque parezca probable de que gane), sino por el comportamiento adictivo que eso puede producir y produce en mis familiares y amigos.
Slaudos.
Mayo 27, 2008 a las 6:32 pm |
Buena anécdota Pere, yo nunca apuesto, ni nada con juegos d azar.
Mayo 27, 2008 a las 9:08 pm |
Tu padre te enseñó bien la lección, más gráfica imposible.
A favor de las apuestas no puedo decir nada, pero me confieso entusiasta de la timba. ¿A ver quien dijo póker?
Mayo 28, 2008 a las 12:13 am |
por que siempre escribes bastante?
otra vez no lei x)
La proxima lo hago.
Lo juro
Mayo 28, 2008 a las 10:37 am |
me alegra que te guste! la verdad es que son muy buenos.
hasta pronto!
Mayo 28, 2008 a las 4:15 pm |
Paso con cualquier tipo de apuesta, la relación de los que pierden con los que ganan, es de 10 a 1, y con mi caracter adictivo, trato de estar lejos de las luces y la adrenalina.
Saludos.
Mayo 28, 2008 a las 5:42 pm |
Me pasaba para darte las gracias por tu apoyo en nuestro blog y por tus comentarios. Gracias!!
Mayo 28, 2008 a las 8:53 pm |
una vez fui a un Casino. Jugué a la ruleta y me fue bien. Aún con esa buena experiencia no volví. Me asustó seguro como está satanizado este tipo de apuestas.
En la vida real nos la jugamos con muchas otras cosas. A veces ganamos, otras perdemos y eso es vivir. Y lo mejor: seguro la mayoría de esas cosas tienen un valor mucho mayor que todo el dinero del mundo.
Junio 5, 2008 a las 11:29 am |
tu papá es un tipazo!!!
pero en verdad, si hubiera sido tu madre, hubiera querido matarlo en ese momento :S
linda historia
Junio 7, 2008 a las 10:13 am |
Bonito recuerdo