Como ya saben, yo no hago recuentos ni nada, el año, la vida pasa y uno la vive, punto; las autoreflexiones me llegan en cualquier momento que no necesariamente van aparejados con el calendario.
Cambio de tema.
Nunca han sentido que siempre llegan en segundo lugar, que no importa en cuantas pruebas, carreras, exámenes, desafíos, duelos y competencias participes, siempre llegas en segundo lugar; que a pesar de las ganas, del deseo, del esfuerzo no hay forma de conquistar el sitio de honor mas alto, que alguien siempre llega una nariz antes, una mano antes, en un momento previo; que vivimos sobre el filo del casi, del casi soy el primero.
Quizás una de las cosas me mas me agota en esta vida es justamente eso, esforzarme, ponerle ganas, romper barreras y tabués, pensar fuera de la caja, dejar un poco la piel en las cosas que busco para finalmente llegar segundo; para recorrer las huellas que ya otro dejó, para no ser quien fije el standar sino ser el primero en ser comparado contra el mismo, para no poder reclamar la autoría sino ser el imitador sin gracia.
He muerto varias veces con algunas frases dichas en mal momento, sin mala intensión, pero que rompen el encanto, que destrozan mis ganas y me llevan a cero; cuando uno tiene el deseo y la ilusión de ser quien establezca una marca indeleble y luego te disparan a boca de jarro, con una sonrisa encantadora en la cara, diciéndote que gracias por el intento de ser el primero, que se reconocen las ganas y se aplaude la participación, pero que llegas de segundo, que fue tu sombra traidora la que llego unas fracciones antes.
No me queda mas que seguir intentando, tengo la estúpida esperanza que en algún momento he de llegar primero, y quizás parte del encanto de esta vida consista justamente en eso, en la búsqueda constante del primer lugar a pesar de las miles de llegadas a destiempo; no quiero perder esa ilusión.
Me desconecto.
Adeu…
